lunes, 1 de febrero de 2010

ATAQUE NEO NAZI


Miércoles 4 de octubre de 2000

DRESDE.- Miles de alemanes y dignatarios extranjeros celebraron ayer el décimo aniversario de la reunificación de Alemania, que, sin embargo, se vio empañado por varios ataques xenófobos y antisemitas.

El atentado más llamativo fue el que sufrió la sinagoga de Düsseldorf, donde cuatro personas jóvenes lanzaron cócteles Molotov contra el templo. Dos adolescentes de 15 y 16 años fueron detenidos poco después.

"No podemos permitir que en Alemania se vuelvan a perseguir personas", dijo el presidente alemán, Johannes Rau, que junto al canciller Gerhard Schroeder encabezó la comitiva oficial que se reunió en la Opera Semper de Dresde -ciudad de la ex Alemania oriental-, donde se centraron los festejos. También participaron de la ceremonia el presidente francés, Jacques Chirac, y la secretaria de Estado norteamericana, Madeleine Albright.

"No podemos permitir que haya "zonas" en Alemania en las que las minorías no puedan estar seguras de su vida -agregó Rau-. Debe hacerse todo lo posible para combatir todo tipo de odio extranjero y la violencia contra los débiles. En primer lugar en nuestra Ley Fundamental figura que "la dignidad humana es inviolable"."

Por otra parte, un grupo de neonazis atacó el campanario del ex campo de concentración de Buchenwald (en el Este), hoy convertido en centro de recuerdo. Los ultraderechistas lanzaron piedras contra el edificio en el que se exhibe una muestra conmemorativa, dañando el cristal de seguridad, y pintaron varias esvásticas en los caminos de acceso.

En tanto, el cementerio judío de la localidad de Schwaebisch Hall (Suroeste) fue profanado anteanoche. Cruces gamadas y lemas neonazis aparecieron pintados en once lápidas.

Anteanoche también, en Schwerin (noreste del país) dos jóvenes de extrema derecha atacaron a un matrimonio de alemanes de origen ruso. Aunque el hombre salió ileso, la mujer sufrió heridas de diferente consideración.

Un problema para todos
"Diez años después de la reunificación se han reunido el antisemitismo y el neonazismo", señaló el vicepresidente del Consejo Central de Judíos en Alemania, Michel Friedman, que apuntó que "la amenaza de la violencia derechista es un problema para toda Alemania".

En su discurso ante las 1100 personalidades que se reunieron en la Opera Semper, el canciller Schroeder también se refirió a la violencia extremista, el gran desafío que tiene ahora el país.

"Nunca más daremos lugar al extremismo ni a la violencia de ultraderecha en Alemania", afirmó Schroeder.

Irónicamente, el principal orador del acto no fue un político alemán, ni ningún protagonista de los acontecimientos de hace diez años, sino el mandatario francés Chirac, que ni siquiera estaba en el poder cuando Alemania se unificó.

Chirac fue invitado no sólo porque fue uno de los políticos franceses que apoyaron desde un principio la reunificación, sino también porque lidera un nuevo intento de admitir "cuanto antes" a los países del este de Europa en la Unión Europea.

El acto de Dresde estuvo marcado por la ausencia del ex canciller Helmut Kohl, que tras el escándalo por las recaudaciones en su partido no fue incluido en la lista de oradores. Ofendido, el ex canciller prefirió entonces no asistir al acto.

Agencias EFE, DPA y AFP

FUENTE: www.lanacion.com.ar

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