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domingo, 17 de enero de 2010

EL VAMPIRO: ¿MITO O REALIDAD?

Si dejamos a un lado al quiróptero hematófago y nos dedicamos al vampiro como muerto viviente bebedor de sangre, veremos que ya era conocido en las leyendas de algunos países, siendo posible encontrar relatos en Inglaterra y Dinamarca durante el siglo XII que nos hablan de seres parecidos. Con el tiempo, y especialmente gracias a las novedades que aportaba el llamado Siglo de las Luces donde se vive el triunfo de la razón y el desprestigio de las supersticiones, fueron poco a poco desapareciendo. Pero años más tarde surgió una de las personas que más hizo para avivar estas creencias en el vampirismo, aunque la idea inicial era refutar su existencia, el padre benedictino Dom Agustín Calmet (1672-1757), que vulgarizó en el siglo XVIII las leyendas y fábulas de centroeuropa sobre los vampiros exponiendo en su obra "Tratado sobre los vampiros" (1746) las historias de estos seres en tierras de Austria, Hungría, Polonia, Serbia, Moravia, Silesia y Prusia, aunque también anotó casos de lugares tan distantes como Perú, Laponia o Inglaterra.
La ola de superstición desatada por este hombre hizo que surgieran obras como "Los vampiros a la luz de la medicina" (1749) de Próspero Lambertini (que llegaría al papado con el nombre de Benedicto XIV y desde donde siguió luchando contra las falsas creencias) o el "Informe médico sobre los vampiros" (1755) de Gerald van Swieten, médico y archidiácono de María Teresa de Austria, donde tras criticar el vampirismo y considerar poco frecuente aunque dentro de la normalidad los casos de incorruptibilidad de los muertos, desacreditaba a médicos y comisarios pues en muchas ocasiones y siguiendo sus indicaciones se realizaban sacrilegios, poniendo en entredicho el buen nombre del finado, violando tumbas y ultrajando cadáveres. Pese a todo, obras que nacieron a su sombra y en contra del vampirismo como la "Dissertatione sopra i vampiri" (1774) del arzobispo de Florencia Guiseppe Davanzati, sólo consiguieron incrementar aún más la creencia en ellos.

¿QUÉ ES UN VAMPIRO? MITO FOLCLÓRICO


Un vampiro es, según el folclore de varios países, una criatura siniestra que se alimenta de sangre de seres vivos para mantenerse activo. En algunas culturas orientales y americanas aborígenes el vampiro es una deidad demoníaca o un dios menor que hace parte del panteón siniestro en sus mitologías.
En la cultura europea y occidental, así como en nuestra cultura global contemporánea, el prototipo de vampiro más popular es el de origen eslavo, y es el de un ser humano convertido después de morir en un cadáver activo o reviniente depredador chupasangre.

Características y atributos

La descripción de estas criaturas varía de autor en autor y de mitología en mitología. La mayoría de atributos de un vampiro que forman parte del folclore contemporáneo y que a veces incluso contradicen la naturaleza primordial del vampiro tradicional original, proviene de la literatura, sobre todo de la novela Drácula y las películas basadas en ella, así como de los comics y videojuegos. Por eso, de las siguientes características, sólo algunas son las esenciales o comunes en el folclore general o como parte de las creencias de ciertas regiones, y otras inventadas por los novelistas y libretistas de cine o diseñadores de videojuegos.

Fueron humanos mortales, pero ahora están en un estado intermedio entre la vida y la muerte, de ahí que se les llame no-muertos, revinientes o redivivos. Esta naturaleza determinaba su aspecto básico:
Entre los eslavos, griegos[4] y pueblos de Europa del este, un cadáver desenterrado era considerado vampiro si su cuerpo parecía hinchado y le salía sangre (presuntamente de sus víctimas) de la boca o la nariz. También si notaban que sus uñas, pelo y dientes eran más largos que cuando había sido enterrado e incluso poseía un aspecto más saludable de lo esperado, mostrando piel sonrosada y pocos o ningún signo de descomposición.[1] .
En Transilvania (Rumania) se consideraba que los vampiros eran flacos, pálidos, y poseían unas largas uñas y largos y puntiagudos caninos (colmillos).
En Bulgaria se les puede reconocer por poseer un solo agujero en la nariz.
Según algunas culturas, tienen la posibilidad de transformarse en insectos, murciélago, rata, lobo o en niebla. La forma más mencionada en la cultura popular es la del murciélago.
Se alimentan primordialmente de la sangre de sus víctimas aunque hay descripciones de que también son antropófagos y en algunas culturas se consideraba que la sangre no era la base de su sustento, sino el "fluido vital" humano, o la energía psíquica. Actualmente algunos autores denominan vampiros psíquicos o emocionales a los perpetradores de acoso laboral o mobbing.
No se reflejan en los espejos ni tienen sombra, tal vez como una manifestación de la carencia de un alma. Este atributo no es universal, pues por ejemplo el vampiro griego Vrykolakas/Tympanios poseía tanto sombra como reflejo, pero es muy popular gracias a novelistas como Bram Stoker que lo menciona en su novela Drácula.
No toleran el ajo. En algunas tradiciones, también pueden ser alejados con rosas silvestres.
Los vampiros por su naturaleza demoniaca no soportan los símbolos cristianos y por ello pueden ser alejados usando una cruz cristiana o con agua bendita y no pueden cruzar por terrenos consagrados como los de una iglesia.
Son indestructibles por medios convencionales y son extremadamente fuertes y rápidos pero se debilitan junto a las corrientes de agua.
Aunque en general se supone los vampiros son vulnerables a la luz del sol, en algunas culturas se decía que no solo pueden resistir la luz del sol, sino que en algunos casos podían viajar a otro pueblo y llevar allí una vida normal.
Algunas tradiciones sostienen que un vampiro no puede entrar en una casa si no es invitado por el dueño; pero que una vez es invitado puede entrar y salir a placer.
En algunas zonas de Europa del este, existe la creencia de que el vampiro es un ser lujurioso que vuelve al lecho conyugal y deja embarazada a su esposa. De esta relación nacía un niño de características especiales (que varían en cada región), que se conocía como dhampiro.
Tienen una afinidad natural con la magia, en especial con la magia negra y concretamente la necromancia, siendo capaces de dominarla con mayor facilidad que el hechicero no vampiro más diestro.


FUENTE: http://es.wikipedia.org



ORIGEN DE UN VAMPIRO

Espectro o cadáver, que para aumentar su vitalidad, debe beber sangre humana, pues es considerada como fuente de vida. La fuerza del vampiro, reside en que nadie cree en él...El primero que niega la existencia del vampiro, es el mismo vampiro.

Se pueden dividir según su origen, en tres grupos...

1.- Vampiros Involuntarios.
- Son los hijos naturales de aquellos que han sido vampiros, o personas mordidas por vampiros

2.- Vampiros incidentales.
- Son individuos que murieron prematuramente, dejando algún pendiente en esta vida (amor, odio, rencores, etc.)...los herejes, suicidas, excomulgados y otros sujetos similares.

3.- Vampiros voluntarios.
- Son los que a voluntad, son capaces de transformarse (lobos, murciélagos, niebla, perros, ratas, etc.)

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En el conjunto de creencias populares se pueden distinguir unas formas básicas, a veces complementarias entre sí, para que un ser humano se convierta en vampiro:

Por predisposición desde el nacimiento: En Rumanía tenia más posibilidades de ser un strigoi, el séptimo o duodécimo hijo cuyos hermanos mayores eran todos del mismo sexo. O tener unas marcas de nacimiento como el hueso sacro pronunciado, abundante vello corporal y haber nacido encapuchado, es decir con la cabeza envuelta en parte de la membrana placentaria, o haber ingerido parte de la misma.Entre los eslavos también tenían mayor probabilidad de convertirse en vampiros los nacidos en Sábado Santo.


Por muerte prematura o violenta: En la antigua Grecia en donde se denominaban vrykolakas o brucolacos a los así originados, al igual que entre búlgaros y eslavos, así como en ciertas culturas africanas y en Indonesia, se creía que los niños, adolescentes y en general las personas que habían tenido una muerte prematura o en circunstancias anormales, por suicidio o violencia, podían convertirse en fantasmas vagabundos o vampiros.

Por incumplimiento de rituales funerarios y religiosos: En Bulgaria y Rumania también se creía que alguien se puede convertir en vampiro después de su muerte si los que se deben ocupar de preparar y vigilar debidamente el cadáver no cumplen bien su tarea y no impiden que un animal, especialmente un perro o gato, e incluso una persona pasen a sobre el mismo. Esta creencia es similar a la de los hindúes que consideraban los espíritus o Pitrs que se encuentran a la espera de reencarnar pueden convertirse en vampiros si nadie les recuerda y realiza los rituales funerarios de rigor conocidos como shraadh y que son para facilitar su reencarnación.

Como maldición por acciones criminales o sacrílegas: En la antigua China también se creía que se convertían en vampiros ciertos criminales tradición similar a la existente entre los eslavos y los griegos quienes creían que los vampiros eran brujas o personas que se habían rebelado contra la Iglesia mientras estaban vivos, vendiendo su alma al diablo y que al morir sus cuerpos podían ser poseídos por demonios. A esta creencia ayudaron indudablemente los conceptos desarrollados por el cristianismo que, basados en la idea neoplatónica de la vida después de la muerte, fomentaron la idea de la corrupción del cuerpo y la supervivencia del alma hasta el día del Juicio Final, teniendo la posibilidad de acceder a este estado todos aquellos que murieran arrepentidos de sus pecados y que hubieran recibidos los últimos sacramentos.

Por las formas anteriores, en la Europa cristiana y especialmente entre los griegos y pueblos eslavos, todos aquellos que no fueran enterrados en tierra consagrada (en particular los suicidas y los excomulgados) y los que no hubieran recibido la extremaunción, tenían la mayor posibilidad de convertirse en espectros corpóreos vampiros o tympaniaios.

Por mordedura de un vampiro: Según casi todas las tradiciones, especialmente entre los eslavos, aquella persona que moría después de ser mordida por un vampiro se convertiría a su vez en uno. Los escritores ocultistas aducen que esta manera sólo es posible si hay aceptación por parte de la víctima. Los autores de literatura de ficción le han dado a esta manera una connotación sexual muy intensa, siendo muy atractiva para sus propósitos dramáticos.



FUENTE:http://es.wikipedia.org

PROTECCIÓN CONTRA UN VAMPIRO


Prácticas preventivas


Existen muchos ritos tradicionales para evitar que un muerto se convirtiera en un vampiro. Entre los celtas el enterrar el cuerpo cabeza abajo era una de las más extendidas, como también colocar hoces o guadañas cerca de la tumba, para evitar que los demonios poseyeran el cuerpo o para apaciguar al muerto y que este no se levantara de su ataúd. Con igual propósito se acostumbraba cortar los tendones de las rodillas.

En el folclore de la Grecia moderna se pone una cruz de cera y una pieza de cerámica con la inscripción "Jesucristo conquista" sobre el pecho del cadáver para evitar que se convierta en vampiro o vrykolakas.

En Europa Oriental, era frecuente introducir un diente de ajo en la boca, y a veces en los nueve orificios corporales, de los muertos así como atravesárles el corazón con un objeto cortopunzante, antes de inhumarlos y en las regiones sajonas de Alemania, se colocaba un limón en la boca del sospechoso de ser un vampiro.

Otros métodos que se practicaban comúnmente en Europa incluían esparcir semillas o arena en la tierra de una tumba sospechosa de contener a un vampiro para mantener al vampiro ocupado durante toda la noche contando los granos caídos.


Historias chinas similares relatan que si un vampiro se encontraba con un saco de arroz, tendría que contar todos los granos uno a uno; es una temática que se puede encontrar en los relatos del subcontinente indio, así como en Sudamérica, sobre brujas y otros tipos de espíritus malignos o traviesos.

Talismanes, sustancias y objetos protectores


Variados objetos y sustancias son mencionados en las leyendas sobre vampiros por su efecto apotropaico, es decir por tener la propiedad de alejarlos o destruirlos, como el ajo o el azufre, así como un crucifijo, un rosario, o agua bendita. Los objetos varían de región en región; se dice que una rama de rosa silvestre o de espino puede dañar al vampiro y en Europa, esparcir semillas de mostaza en el tejado se decía que los mantiene alejados.

Aunque no se consideran como un objeto de protección, debido a que no se reflejan en ellos los espejos han sido utilizados para alejar a los vampiros cuando se situaban en una puerta, mirando hacia afuera.

FUENTE: http://es.wikipedia.org

DESTRUCCIÓN DE UN VAMPIRO

En los Balcanes, existía el cazador de vampiros que podía ser un religioso o un dhampiro que según la tradición gitana es el hijo o descendiente de un vampiro con el poder de detectarlos, aunque fueran invisibles y destruirlos. Hasta principios del siglo XX, eran ofrecidos a los viajeros que iban a visitar Europa del este en particular, unos estuches o "kits" con las herramientas tradicionales para destruir vampiros y que ahora son propiedad de ciertos museos de curiosidades o de coleccionistas aficionados a lo esotérico.

Métodos:

Clavar una estaca en el corazón de los cadáveres sospechosos de ser vampiros es el método más citado, particularmente en las culturas eslavas del sur. El fresno era la madera preferida en Rusia y en los estados bálticos, el espino en Serbia, y el roble en la región de Silesia. La estaca solía clavarse apuntando a la boca en Rusia y en el norte de Alemania, o al estómago en el noreste de Serbia. Atravesar la piel del pecho era una manera de "desinflar" al vampiro hinchado; es similar al acto de enterrar objetos afilados, como hoces, junto al cadáver, de forma que penetrara en la piel si el cuerpo se hinchaba lo suficiente mientras el cuerpo se transformaba en un no-muerto.
Clavar la cabeza, el cuerpo o las ropas del vampiro para evitar que se alzara. Los gitanos clavaban agujas de hierro y acero en el corazón del cadáver y colocaban pequeños fragmentos de acero dentro de la boca, sobre los ojos, en las orejas y entre los dedos durante el entierro. También introducían espino en el calcetín del muerto, o le clavaban una estaca de espino en las piernas.
La decapitación era el método preferido en las áreas germanas y eslavas del oeste, enterrando la cabeza junto a los pies, tras las nalgas o alejada del cuerpo. Este acto se veía como un modo de acelerar la marcha del alma, que, en algunas culturas, se creía que permanecía en el cuerpo.
La incineración completa del cadáver y rociar agua hirviendo sobre la tumba eran medidas adicionales frecuentes. También , sobre todo en casos recalcitrantes, se desmembraba el cuerpo y se quemaban las partes, se mezclaba las cenizas con agua y se suministraban a los familiares a modo de cura.
Repetir el funeral, rociando agua bendita sobre el cadáver, o con un exorcismo era una medida frecuente en los Balcanes.
Disparar una bala a través del ataúd, y colocar un ajo en el interior de la boca, eran precauciones que se tomaban en Rumania hasta una época tan reciente como el siglo XIX.


FUENTE: http://es.wikipedia.org

VAMPIROS -CUARTO MILENIO - PARTE 1

VAMPIROS - CUARTO MILENIO - PARTE 2

VAMPIROS - CUARTO MILENIO - PARTE 3

SECRETOS DE LOS VAMPIROS CAPÍTULO 1 1/5


Los vampiros... ¿se trata de una verdad o de un mito?. Desde que Bram Stocker publicó por primera vez su novela "Dracúla" en 1897, el vampiro más famoso del mundo ha hecho su aparición en 44 idiomas. Cuando se pronuncia la palabra vampiro, casi todo el mundo piensa inmediatamente en el mítico Conde Dracúla. Sin embargo, nuestros expertos, nos recuerdan que el mito del vampiro es mucho más antiguo y que se extendió desde Atenas hasta Beijing casi mil años antes de la leyenda de Transilvania que la mayoría de nosotros conoce. Este documental especial, examinará la historia de la leyenda del vampiro alrededor del mundo y en diferentes culturas.



SECRETOS DE LOS VAMPIROS CAPÍTULO 1 2/5

SECRETOS DE LOS VAMPIROS CAPÍTULO 1 4/5

SECRETOS DE LOS VAMPIROS CAPÍTULO 1 5/5


SECRETOS DE LOS VAMPIROS CAPÍTULO 2 1/5


SECRETOS DE LOS VAMPIROS CAPÍTULO 2 2/5


SECRETOS DE LOS VAMPIROS CAPÍTULO 2 3/5


SECRETOS DE LOS VAMPIROS CAPÍTULO 2 4/5


SECRETOS DE LOS VAMPIROS CAPÍTULO 2 5/5

lunes, 28 de diciembre de 2009

JARDÍN FLORIDO (POR MERCEDES SALVAT)

La información sobre Jardín Florido de este artículo difiere en algunos datos de la otra. Es por eso que posteo las dos.
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De oficio, piropeador
Es difícil asegurar el origen exacto de su nacimiento y cuál era la flor que lucía en la solapa, pero muchos recuerdan haberlo visto halagando a las damas de la dulce Córdoba de mediados del siglo pasado. Y nunca falta quien lo nombre, o recuerde alguna de sus galanterías.
Jardín Florido se llamó, se llama, porque es leyenda y las leyendas no mueren. Fue el piropeador más famoso y respetuoso de los años '50 y '60 cordobeses, el dueño de frases inocentes, lisonjeras, que engalanaron las esquinas céntricas de la Córdoba de antaño, aquélla donde no existía la prisa.
El hombrecito de traje negro, galera, bastón con empuñadura de marfil y flor en el ojal -un clavel, tal vez un jazmín, o una indefinida y descolorida flor de plástico en los últimos tiempos- había nacido en Bassano de Grappa, Italia, en 1888, dicen casi todos. Pero, como ocurre con los seres legendarios, también hay quienes cuentan que, en realidad, había llegado desde un pueblito de la provincia de Santa Fe.

Cualquiera fuera su procedencia, su documento decía que su nombre era Fernando Bertapelle, algo que tanto él como los cordobeses decidieron olvidar. Es que la ciudad lo había bautizado Jardín Florido, de acuerdo con su oficio ad honorem: piropeador, decidor de exuberantes frases a cuanta dama se le cruzara por delante. En la tranquila Córdoba que pocos años después se convertiría en convulsionado centro ciudadano, Jardín Florido aplicaba el principio de igualdad. Para él no había lindas, feas, gordas, con anteojos de gruesos cristales, portadoras de falda hasta los tobillos, jóvenes sensuales o ancianas jubiladas. Todas eran mujeres, dignas de las más dedicadas y delicadas palabras.

"En el mar de sus ojos, señora, ¿quién podrá salvarme?" susurraba el personaje en la esquina de 9 de Julio y Rivera Indarte. O "Estas negras rejas se desvanecen para servir de simple fondo a la colorida belleza de sus ojos, de su cabello y de su juventud", decía el hombre, con todo el tiempo del mundo por delante. Hay quien aún recuerda un piropo especial, con fecha y todo. Fue "Adiós, hermosa legisladora del mañana" lo que se le ocurrió decir a Jardín Florido en 1952 a una dama que pasó por ahí, en homenaje al voto femenino inaugurado por esos días.
Cuentan que se ganó la vida como litógrafo, mozo de comedor en el ferrocarril Belgrano y en la confitería Richmond, encargado del aristocrático Crisol Club, valet de un gobernador, mayordomo de una estancia, procurador judicial y gestor de la inmobiliaria Villalón durante sus muchos años cordobeses. Dicen que acertó la lotería dos veces y que con ese dinero se compró el Packard -del mismo color y modelo que el de Carlos Gardel- que sería su orgullo y luego su ruina cuando, por piropear a una señorita mientras conducía, se subió a la vereda y lastimó a un grupo de jóvenes -algunos aseguran que fueron escolares-; la consecuencia fue la venta del auto para pagar las obligaciones judiciales.

"Este empedrado que pisaron soldados, próceres y sacerdotes, es digno de sostener su celestial armonía, capaz de endulzar al mismísimo hierro", decía Jardín Florido desde otra de sus esquinas favoritas, la de San Martín y 25 de Mayo, según recuerda hoy una cordobesa de 48 años que solía pasear por allí de la mano de su mamá. "La respuesta de mi madre y de las demás mujeres que lo oían piropear era una sonrisa, siempre". Lo mismo afirma su compañera de trabajo, nacida en La Docta hace sólo 28 años pero con memoria histórica: "Claro que oí hablar de Jardín Florido. También lo llamaban Ventanita Florida; mucha gente de mi familia lo conoció".


En las calles

En pleno centro y a metros de la Catedral, las rejas de la vieja Córdoba parecen haber inspirado al personaje. "¿Cómo puede la luz de su rostro y la calidez de su figura hacer tan negras, frías y rústicas a estas pobres rejas del pasado, que sólo pretendían adornar a una iglesia?" se despachaba, dejando asombrada a alguna turista desprevenida.
El nombre de Jardín Florido reluce en tres calles cordobesas: lo recuerdan una placa en Antonio del Viso 738, el sitio donde vivió; otra de cerámica en la primera cuadra de la calle San Martín, y una mayólica en 9 de Julio y Rivera Indarte, realizada por la artista Nélida Varaldi, con versos de la poeta Noemí Pedernera.

"Sólo pretendo sobrevivir. No espero nombramientos. No quiero discutir y menos oír hablar tonterías de quién soy. No poseo más que el andar de un simple hombre que espera... Pasarán los días y no me encontrarán, nada más", dicen que dijo el hombre de galera y bastón poco antes de morir, a los 80 años, en su casa del barrio de Alta Córdoba, donde vivía junto con su compañera de la última década, Eduvije Guevara. Algunos cuentan que se estaba bañando para salir a piropear. Otros, que ya se había vestido con su frac de casimir inglés. Era la fría mañana cordobesa del 9 de julio de 1968. O del 10. La vida de Jardín Florido se extinguía, y se agrandaba la leyenda del hombrecito educado y galante. También se iba apagando la calma de aquella Córdoba tranquila y siestera. Pronto, otras voces sonarían, otros pasos agitarían las calles de la ciudad "de la bella estirpe y casta doctoral" y repercutirían en todo el país.

Mercedes Salvat

FOTO: José Luis Raota

FUENTE: www.cardon.com.ar

JARDÍN FLORIDO


Esto no es una historia, le faltarían años, ni siquiera una crónica y menos una anécdota. Es simplemente un recuerdo de nuestra Córdoba, que se nos fue ayer nomás.
Se llamaba Fernando Albiero Bertapelle y había venido de un pueblito de la provincia vecina de Santa Fe, y no de Italia como muchos creyeron.
Antes de hacerse famoso por su vestimenta y por sus flores, empezó a trabajar en el viejo bar y confitería “Richmond”, allá por la calle Buenos Aires frente a la plaza San Martín. No importa saber de qué, sólo diremos que fue desde 1931 a 1933. En el año 1936, merced a un a recomendación de un famoso abogado penalista, que tenía su estudio jurídico justamente con otro no menos conocido, por la calle Rivera Indarte al 500, entró a trabajar en un club aristocrático y su figura empezó a visualizarse por las calles de la ciudad vestido de etiqueta, con un pequeño ramito de flores en su solapa y un lustroso bastón cuya empuñadura era una bola de billar legitima de marfil, adminículo que le ocasionaría varios inconvenientes en su pintoresca vida, cuando se le salía del madero.
Más tarde lo individualizaron con mayor nitidez, porque agrega a su atuendo "un florido lenguaje", cuando se dirigía en especial a las damas de "la docta", y su nombre de pila se pierde definitivamente, hasta para sus propios allegados, porque es la ciudad de Córdoba, quien lo bautiza por siempre, con los apodos de “Ventanita Florida” (por culpa de una nota de Dn. Azor Grimaut) y por el apelativo de “Jardín Florido”, que finalmente le quedará hasta su desaparición. Al correr el tiempo “Jardín Florido” se adueña de las arterias de la ciudad que le dio su nombre. Ocurre que ambos se complementaban.
La ciudad, porque evidentemente protege al personaje que ha engendrado y “el hombrecito elegante y piropeador” sabedor de ello, agradecido le irá perfumando las calles de piropos. Posteriormente “Jardín Florido” entra a trabajar en una inmobiliaria (Villalón), en la calle 25 de Mayo al 200, al lado del Hotel Victoria, donde realiza excelentes negocios, que le permiten adquirir su conocido automóvil “Packard” que muchas personas aseguraban, había sido de Carlos Gardel, (cosa que no es cierto, pues el coche del cantor, que era replica del que comentamos, había sido adquirido por un vecino Alta Córdoba), con floreros en los costados, que nuestro personaje no dejaba nunca de ponerle flores. Entonces, hasta aquí, hemos descartado dos arraigadas suposiciones demostrando que “Jardín Florido” no era ni traficante de drogas, ni que su coche era de Carlos Gardel, como se decía.
Ahora pasaremos a relatar sus intimidades. Sabemos que "Jardín Florido" vivía en Alta Córdoba, en la calle Antonio del Viso 738, planta baja, al lado de la comisaría séptima, de estado civil soltero, pero pocos conocerán que vivió en una finca, propiedad del señor Sebastián Monserrat, alrededor de 30 años y que falleció en ella, en julio de 1963, entre las 9 y 10 de la mañana, cuando tenía 88 años. Y que poco tiempo antes de su desaparición, le agradaba de sobremanera tomar el tranvía cuando estaba en movimiento, demostrando de paso un excelente estado físico.
Este personaje novelesco de la Córdoba nuestra, no vivía solo como muchos podían suponer. No, compartía sus horas, en compañía de una dama, nativa del departamento Sobremonte. Relación amorosa que llegó a prolongarse alrededor de 10 años, hasta su muerte.
Además diremos que la comida, la recibía de la confitería del Plata, (pues era muy amigo de sus dueños). Por ultimo comentaremos que su especial modo de pensar y vivir, lo llevó a ser culpable de una involuntaria tragedia. Allá por 1953/54 conduciéndose en su famoso Packard al llegar a la intersección de las calles Urquiza y Jerónimo Luis de Cabrera, al observar una hermosa mujer que pasaba por las inmediaciones, no pudo con su genio, soltó el volante de su coche con intenciones de sacarse su galera y arrojarle una flor a la bella dama, como era su costumbre, e imprevistamente se llevó por delante con su coche a tres escolares de la escuela Garcia Faure. Perdiendo a su automóvil a su pequeña fortuna en concepto de indemnización y otros gastos. Solo nos resta decir que "Jardín Florido" fue, una parte indivisible de la Córdoba romántica y que se podría definir con los versos del poeta que decía:

No se que dice suspirando el agua,
del rio que cruzaba en su piragua,
el indio aquel que se llamo Suquía.
No se que dicen sus perennes voces,
pero adivino que me reconoces,
y me hace mucho bien! Córdoba mía!


FUENTE: www.cordobaargentina.com.ar

sábado, 26 de diciembre de 2009

LA PELADA DE LA CAÑADA

Corría el año 1885, año en que se implantaba la Ley Nacional del Servicio Militar Obligatorio. Además en ese mismo año, Leopoldo Lugones fundaba el primer Centro Socialista.
Por esos tiempos, todavía Córdoba se alumbraba por las noches, con farolitos a gas de carburo de calcio y la ciudad se constituía en una aldea esencialmente religiosa, que se acostaba con murmullos de rezos y se despertaba al tañir de las campanas de sus iglesias.
Se vivía en una época de duendes y fantasmas. La superstición o la credulidad del pueblo, se entremezclaba con creencias esotéricas, donde proliferaban sucedidos y leyendas que corrían en las tertulias familiares llegando esos comentarios a atemorizar las mentes infantiles, hasta en las horas de “las inevitables siestas”, creando duendes y fantasmas, merced al clima propicio de aquella sociedad.
En cada baldío o zanjón, la imaginación de aquellos habitantes creaba un fantasma, nos atreveríamos a pensar. Los lugares mas aprensivos por lo sombrío del panorama, solía ser La Cañada, culpable también de las inundaciones traicioneras.
Fue justamente en La Cañada, especialmente en el trayecto desde Las Cinco Esquinas hasta su desembocadura con él rió, que empezó por aquellos años a aparecer un fantasma, que durante largo tiempo provocó el temor de muchos cordobeses, para después convertirse en una leyenda.Las características de este aparecido, según los comentarios, de los que decían que lo vieron: “Era movediza, tenía una lustrosa pelada, vestía de blanco y crecía y sé encogía con facilidad”. Tratábase de “La Pelada de la Cañada”. De Pronto se aparecía cerca de la Capilla del Niño Dios (que se ubicaba en la intersección de la calle San Juan y La Cañada), como por las inmediaciones de la vieja fábrica de porcelana, por la calle Rioja.
Según la leyenda, se trataría del fantasma de una joven mujer, que sollozaba inconsolablemente (muy parecido al relato de La Llorona). Esta leyenda cordobesa surgió hace mucho tiempo, lo cierto es que nadie conoce realmente cual es su origen, y se tejen muchas hipótesis en torno a esta mujer tan particular. Una de las hipótesis cuenta que esta mujer se peleó con su marido, huyó de la casa y en un arranque de locura tiró a su hijo a la Cañada. Luego, cuando volvió en sí y vio lo que había hecho, se tiró ella tambien. Desde entonces, esta alma en pena recorría un tramo de La Cañada llorando amargamente, por su hijo y su vida perdida. Se dice que era una mujer vestida de negro (o blanco, difieren) cuya cabeza estaba cubierta por un manto. Al tenerla de frente, la mujer descubría su cabeza dejando ver una cabeza rapada, y un esqueleto debajo de su atuendo, asustando a los desprevenidos transeúntes. La mujer solía aparecer en las noches oscuras.
Ésta es solo una de las versiones de esta leyenda urbana de Córdoba Capital

Tal vez aprovechando la fama de “la Pelada de la Cañada”, sin dudas, habrían aparecido algunos imitadores. Pero lo cierto es, que entre los asaltados por este fantasma, habría un comerciante “turco” que decía se le había aparecido por la fabrica de porcelana. Lo interesante del caso, era que del susto recibido, no podía bajarse del caballo que montaba, y pretendía por ese inconveniente, hacer la denuncia desde su cabalgadura. Cuentan que el comisario no encontraba la manera de hacer descender del animal al denunciante y al preguntarle el “por qué de su actitud”, contestole el turco:
- Pasar señur comesario, que la Belada de la Cañada, ha asustado al caballo mío y ahora no dejar bajar al pobre turco…
Preguntando en la oportunidad el Comisario:
- Usted, ¿no se asustó, amigo?
Respondiendo el turco:
- Yo simplemente ensuciar pantalones, señur comisario.

Para terminar de contar esta anécdota, diremos que tiempo después unos soldados del Regimiento 4 de Ingeniería que tenían sus cuarteles precisamente en la vieja fábrica de porcelana entre la calle Rioja y La Cañada, le hicieron una celada al fantasma. No se sabe si fue el auténtico o no, lo que sí se sabe es que le dieron una soberana paliza.

FUENTE:www.visitingargentina.com/blog
www.paranormal.com.ar