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domingo, 17 de enero de 2010

¿QUÉ ES UN VAMPIRO?



La ciencia llama "vampiro" (nombre que le dio el naturalista Buffon en 1761) al murciélago hematófago conocido como "Desmodus rotundus", que vive en zonas oscuras, es de hábitos nocturnos y se alimenta de sangre. Son murciélagos de un tamaño entre los 6 y los 9 cm y un peso de 25-40 g., de pelaje denso color café grisáceo, con cara aplanada y orejas pequeñas y puntiagudas, hocico corto y labio inferior en forma de V, con incisivos superiores anchos y filosos e inferiores pequeños, siendo los caninos largos, de punta aguda y borde posterior afilado.
Su técnica de alimentación es la siguiente: gracias a sus agudizados sentidos localiza a sus víctimas (habitualmente ganado bovino, equino o porcino) y se acerca a ellas volando, arrastrándose por el suelo o saltando, mordiéndoles en los hombros, espalda, región perianal, en las patas, pezuñas, así como en la base de los cuernos o en las orejas. Suelen atacar cuando el animal duerme, produciendo poco dolor y, gracias al anticoagulante de su saliva, hace fluir la sangre a través del canal de su labio inferior.
La sangre consumida por el vampiro rara vez daña al animal afectado, pues suelen tomar unos 25 ml en media hora, aunque suelen acudir cada noche a alimentarse de la misma víctima, pues si pasan 48 horas sin comer mueren de inanición; curiosamente es un animal que comparte habitualmente el alimento con otros compañeros incapaces de conseguir alimento mediante la regurgitación de sangre.
Uno de los primeros en relatar su experiencia con un vampiro de este tipo fue Gonzalo Fernández de Oviedo en su "Sumario de la Natural Historia de las Indias" (1526), ya que fue mordido por ellos y tuvo que usar el método de los indígenas para curar sus heridas.

EL VAMPIRO: ¿MITO O REALIDAD?

Si dejamos a un lado al quiróptero hematófago y nos dedicamos al vampiro como muerto viviente bebedor de sangre, veremos que ya era conocido en las leyendas de algunos países, siendo posible encontrar relatos en Inglaterra y Dinamarca durante el siglo XII que nos hablan de seres parecidos. Con el tiempo, y especialmente gracias a las novedades que aportaba el llamado Siglo de las Luces donde se vive el triunfo de la razón y el desprestigio de las supersticiones, fueron poco a poco desapareciendo. Pero años más tarde surgió una de las personas que más hizo para avivar estas creencias en el vampirismo, aunque la idea inicial era refutar su existencia, el padre benedictino Dom Agustín Calmet (1672-1757), que vulgarizó en el siglo XVIII las leyendas y fábulas de centroeuropa sobre los vampiros exponiendo en su obra "Tratado sobre los vampiros" (1746) las historias de estos seres en tierras de Austria, Hungría, Polonia, Serbia, Moravia, Silesia y Prusia, aunque también anotó casos de lugares tan distantes como Perú, Laponia o Inglaterra.
La ola de superstición desatada por este hombre hizo que surgieran obras como "Los vampiros a la luz de la medicina" (1749) de Próspero Lambertini (que llegaría al papado con el nombre de Benedicto XIV y desde donde siguió luchando contra las falsas creencias) o el "Informe médico sobre los vampiros" (1755) de Gerald van Swieten, médico y archidiácono de María Teresa de Austria, donde tras criticar el vampirismo y considerar poco frecuente aunque dentro de la normalidad los casos de incorruptibilidad de los muertos, desacreditaba a médicos y comisarios pues en muchas ocasiones y siguiendo sus indicaciones se realizaban sacrilegios, poniendo en entredicho el buen nombre del finado, violando tumbas y ultrajando cadáveres. Pese a todo, obras que nacieron a su sombra y en contra del vampirismo como la "Dissertatione sopra i vampiri" (1774) del arzobispo de Florencia Guiseppe Davanzati, sólo consiguieron incrementar aún más la creencia en ellos.

VAMPIRISMO - CRECIMIENTO PREOCUPANTE


Tan bizarro como peligroso, crece entre los jóvenes británicos el culto al vampirismo.

Sus fans se multiplican, igual que los negocios dedicados a satisfacer sus gustos y las páginas de Internet sobre el fenómeno. Vinculada a varios asesinatos ritualistas, la tendencia empieza a preocupar...

Allan Menzies puso la sangre que le salía del cuello a su víctima en una taza pequeña, la levantó y la llevó hasta sus labios. Convencido de que estaba a punto de volverse inmortal, el asesino, de 22 años, intentaba cumplir un sueño tan loco como descabellado: convertirse en un vampiro. El escalofriante asesinato de Thomas McKendrick, llevado a cabo en un pequeño pueblo escocés, fue brutal y ritualista. Lo sacrificó para saciar su sed de sangre y su obsesión por lo oculto. Sin embargo, en Gran Bretaña, ambos deseos ya no son tan particulares ni tan aislados: el vampirismo es un culto que crece rápidamente entre los jóvenes y sus filas aumentan a pasos agigantados.

Hay una gran variedad de películas y revistas sobre vampiros y hasta negocios especializados dedicados a satisfacer los gustos de aquellos que fantasean con convertirse en Drácula. En muchas ciudades de Gran Bretaña, hay sociedades de vampiros que se reúnen semanalmente para representar escenas de sus películas favoritas. Películas como “Underworld”, con Kate Beckinsale en el papel de una vampiresa guerrera, fue un éxito de taquilla. Y, en sintonía con el fenómeno, hace unos meses, el estudio de cine de terror Hammer Films volvió a producir por primera vez en los últimos treinta años.

Mientras tanto, ya surgieron miles de sitios de Internet en los que los vampiristas pueden intercambiar material y chatear sobre cuestiones ocultas. La doctora Glenice Byron, de la Stirling University de Gran Bretaña, dicta el único curso de post grado de la isla en “Imaginación gótica”. Y dice: “No creo que el público general sea consciente del grado de penetración que tiene el vampirismo en nuestra cultura”.

FUENTE: www.sitiosargentina.com.ar

VAMPIRISMO CLÍNICO


El Vampirismo es una enfermedad, una conducta anormal en la que hay una necesidad compulsiva de ingerir sangre, se crea uno o no un vampiro. Se ha intentado renombrar como Síndrome de Renfield, en referencia al siervo de Drácula que aparece en la obra de Stoker, un comedor compulsivo de moscas y arañas cuyo fin era el de absorberles su fuerza vital.
El psicólogo Richard Noll, dice que suele producirse con mayor frecuencia en los varones, e intenta establecer una serie de fases en su desarrollo:

Infancia: el primer estadio suele producirse cuando el niño se ve involucrado en un incidente sangriento en el que descubre la excitación de la sangre.
Autovampirismo: descubren el placer que le provoca la visión o el sabor de su propia sangre.

Zoofagia: pasan a probar la sangre de animales.

Vampirismo clínico: es el estado más avanzado del síndrome, en el que pasa a ingerir voluntariamente la sangre de otros seres humanos mordiendo a las víctimas por placer, lo que les proporciona una enorme satisfacción hasta llegar al éxtasis, ya que el sabor de la sangre actúa para ellos como si fuera una droga.

Ha habido muchas personas con esta patología a lo largo de la historia, muchos de ellos influenciados por el cine, pero el caso más reciente es el de Allan Menzies. Un joven escocés de 22 años que se obsesionó con la película "Queen of the Dammed" ("La Reina de los Condenados"). Fue detenido por matar a Thomas McKendrick, el amigo que le facilitó la película por primera vez. Según él tenía un pacto con Akasha, la vampiresa de la película, para que le convirtiera en inmortal si mataba a alguien. Cuando un día su amigo se burló e hizo comentarios sexuales sobre la actriz, Allan se abalanzó sobre él, le asestó 42 puñaladas y le destrozó la cabeza con más de 10 martillazos; finalmente se bebió su sangre y comió parte de su cerebro. Durante el juicio no se mostró arrepentido en ningún momento e insistía en haberse convertido en un vampiro inmortal. Fue condenado a 18 años en prisión sin posibilidad de salir en libertad condicional, opinando que era "un demonio, violento y altamente peligroso, no apto para estar en libertad".

VAMPIRISMO ENERGÉTICO

El vampirismo energético puede ser de dos maneras, consciente o inconsciente. El vampirismo energético consciente es cuando una persona deliberadamente se apodera de la energía de otra para provecho propio, y el inconsciente es cuando sin querer hacerlo también lo hace.

Nos damos cuenta que no han extraído parte de nuestra energía cuando de repente nos encontramos cansados sin explicación alguna. En las casas de personas mayores esto es cosa de todos los días y cuando llegan visitas, inconscientemente su necesidad hace que su sistema se apodere de parte de la energía del otro, ¿cuántas veces decimos "fui a ver a una persona y cada vez que vamos salimos destruidos"? Esto es muy común en los geriátricos, cuántas veces nos llaman por teléfono y nos dicen: "Ay querida, no sabés que bien que me hace hablar contigo", y cuando cortan quedamos destruidos.

Ese es uno de los motivos por que las personas mayores deberían de tener animales como compañía ya que los gatos y los perros son pilas de energía y que al estar en contacto con los ancianos le traspasan mucha energía, me imagino que sabrán de los centros en los cuales se les llevan animales a los pacientes y de los buenísimos resultados que obtienen, esos resultados son posibles por la transferencia de energía.

FUENTE:www.mantra.com.ar


Los Vampiros Energéticos son personas que tienen la habilidad de agotar a distancia la energía en todas sus formas. Lo hacen para mejorar sus energías físicas y mentales como haría el alimento normal a los Vampiros corrientes. Un Vampiro Energético puede o no puede ser psíquico en el sentido habitual, pero en este caso esta terminología significa la habilidad psíquica para agotar otra energía o fuerza vital. También significa que un individuo tal puede agotar el pensamiento, las emociones, la fuerza vital, la reserva mental y las fuerzas físicas.
Aproximadamente el 50 por ciento de los Vampiros Energéticos lo hacen automáticamente sin querer o incluso comprender qué están haciendo. Todos hemos conocido o conoceremos a una persona como ésta, sea un hermano, amante, pariente o amigo. No importa el poco tiempo que pase con ellos, siempre se sentirá cansado y débil cuando ellos se vayan. El otro 50 por ciento lo hacen intencionadamente. Algunos lo hacen simplemente para aumentar su propio poder, mientras que otros se lo toman como un desafío (una clase de juego, para ver hasta cuanto pueden tomar).
Como los Vampiros, los Vampiros Energéticos pueden sentir a otro de su tipo y a veces pueden atacar mentalmente sólo para ver si la victima lo siente o reacciona a él. Disfrutan de la caza y aman el desafío cuando la victima lo siente e intenta bloquear o responder con la misma moneda. Entonces se vuelve una Batalla Mental.
No hay magia alguna ligada a esto, es pura energía mental y psíquica y fuerza de voluntad. Una de las creencias predominante es que el Vampiro Energético ataca desde el Plano Astral... utilizando su Cuerpo Astral. Otra creencia es que el Vampiro Energético está de alguna forma enfermo o es incapaz de mantener sus propios niveles de energía por alguna razón, así que extrae la energía inconscientemente o deliberadamente de otra persona para mantener sus propias energías. Esto no significa que el Vampiro Energético o Simbiótico sea una criatura o espíritu o cualquier otra cosa que vive o se ha creado en el plano psíquico. Haciendo eso él o ella puede lanzar un ataque sobre el Cuerpo Astral de alguien para eliminar la energía negativa, como puede verse en las auras, el Vampiro Energético de hecho pude sanar a la persona.
Algunos Vampiros Energéticos se preocupan muy poco de que las energías que están extrayendo puedan dañar seriamente a su presa. Sobretodo si la victima esta débil por una enferma, lesionado o está en un estado mental disminuido debido a una enfermedad mental, enfermedad física o depresión severa. Al alimentarse de estas victimas, la perdida extrema de energías físicas y mentales, podría causar la muerte.
Se cree que algunos Vampiros Energéticos muy raros intentan hacerse inmortales previniendo "la segunda muerte". La segunda muerte es la muerte de Cuerpo Astral poco después de la muerte del cuerpo físico.

También se cree generalmente, que en estos raros casos, si esta situación de incremento de energía física al cuerpo astral es suficiente, el cuerpo astral del Vampiro Energético posiblemente podría librarse de la muerte del cuerpo físico y permanecer "vivo" (es decir continuar existiendo) en el plano astral. De esta forma, el cuerpo astral del Vampiro Energético estaría libre para continuar extrayendo las energías de los cuerpos astrales y físicos de esos restos vivos. En cierto sentido, ganando una verdadera inmortalidad.
Los Vampiros Energéticos involuntarios a menudo no se dan cuenta de que ellos están extrayendo energía de los que les rodean. Se piensa que estas personas lo hacen a un nivel inconsciente. En muchos casos el Vampiro Energético involuntario está, de algún modo, enfermo o tiene alguna clase de capacidad disminuida. Las energías que son extraídas de aquellos que le rodean puede ser un procedimiento automático de sus propios cuerpos astrales en un esfuerzo por conseguir la fuerza para conservar o generar un estado más saludable para su propio cuerpo físico.
Simbióticos
Ésta es quizás la otra cara de la moneda, los Simbióticos, o Simbioides, son un tipo de Vampiro Energético. Pero en lugar de alimentarse de la fuerza vital, y de las energías físicas y mentales, este Vampiro se nutre de las energías espirituales y de la energía electro-bio-química presentes en el aura de una persona. Alimentarse de esta energía también puede tener un efecto negativo en la fuente. Sin embargo, este Vampiro es conocido por agotar las energías negativas del aura o las que la rodean, permitiendo que estas energías sean naturalmente reemplazadas por los propios cambios áuricos individuales de la persona.
Ejemplo: Una persona está enferma o débil, su aura es negra, gris o amarilla verdosa, o tal vez púrpura. Si un Simbiótico comienza a extraer esta energía, los propios poderes recuperativos de la persona la harán más fuerte y la curación física, mental o espiritual puede actuar a un ritmo más rápido.

La mayoría de los Simbióticos hacen lo que hacen intencionadamente -- no como su primo el vampiro energético de los cuales sólo unos pocos lo hacen inadvertidamente. Vampiro Energético es una abreviatura para Vampiro Psíquico. Así mismo, un Simbiótico puede ser un Vampiro real, es decir, un Clásico, Heredero, Nigt-timer, etc o un humano. El termino Vampiro se usa principalmente en este caso porque hay una extracción o alimentación, aunque la mayoría de los Vampiros habituales no son Simbióticos o Vampiros Energéticos. Cualquier humano puede ser un Simbiótico o un Vampiro Energético. Las victimas normalmente no son conscientes de un Simbiótico, debido a que las consecuencias hacen que la victima se sienta mucho mejor. La mayoría de los Vampiros Psíquicos y Simbióticos no se alimentan de sangre, y por tanto generalmente no son considerados verdaderos Vampiros. No obstante, muchos son Bloodists o Vampiros virales, aunque la mayoría son de naturaleza humana.

El termino psíquico, entendido como tener PES (Percepción Extra Sensorial) u otras habilidades psíquicas relacionadas, en este caso no se refiere a un Vampiro Energético. De hecho la mayoría de los humanos son psíquicos en cierto grado, en el uso habitual de la palabra. Debido a que son humanos, los Vampiros Energéticos y Simbióticos pueden de hecho exhibir algún grado de habilidad psíquica pero, en lo referente al termino Vampiro Energético o Vampiro Psíquico no esta relacionado con esta característica. La mayoría de los Vampiros Energéticos pueden ver las auras fácilmente, o pueden entrenarse para hacerlo. En general, la mayoría de los Vampiros bloodist no tiene esa capacidad pero pueden desarrollarla. Los Vampiros Bloodist, por otro lado, tienden a ser muy psíquicos en el verdadero sentido del termino, puesto que es una función normal de su ser. Los Vampiros Psíquicos tienden a ser humanos, viven lo mismo que un humano normal y, exceptuando lo ya expuesto, no son inmortales en el sentido común de la palabra.
Como los humanos, y los Vampiros, los Vampiros Energéticos encajan en todos los tipos de personalidades. Hay buenos, hay a quienes les gusta jugar con las personas, y hay malos, como en cualquier otra sociedad. La mayoría de los Vampiros Energéticos lo son intencionados, por una razón u otra, pero no buscan dañar a alguien en sus esfuerzos por conseguir la energía para mantenerse. Muchos Vampiros Energéticos desean desesperadamente dejar de agotar a otras personas, pero es algo que no pueden controlar, y si pudiesen hacerlo, o detenerlo, podría ser perjudicial para su salud. La mayoría de los Vampiros Energéticos y Simbióticos deben ser vistos de una forma positiva, porque la mayoría de ellos son personas, como todos los demás.

FUENTE: www.estudiosvampiricos.net

¿QUÉ ES UN VAMPIRO? MITO FOLCLÓRICO


Un vampiro es, según el folclore de varios países, una criatura siniestra que se alimenta de sangre de seres vivos para mantenerse activo. En algunas culturas orientales y americanas aborígenes el vampiro es una deidad demoníaca o un dios menor que hace parte del panteón siniestro en sus mitologías.
En la cultura europea y occidental, así como en nuestra cultura global contemporánea, el prototipo de vampiro más popular es el de origen eslavo, y es el de un ser humano convertido después de morir en un cadáver activo o reviniente depredador chupasangre.

Características y atributos

La descripción de estas criaturas varía de autor en autor y de mitología en mitología. La mayoría de atributos de un vampiro que forman parte del folclore contemporáneo y que a veces incluso contradicen la naturaleza primordial del vampiro tradicional original, proviene de la literatura, sobre todo de la novela Drácula y las películas basadas en ella, así como de los comics y videojuegos. Por eso, de las siguientes características, sólo algunas son las esenciales o comunes en el folclore general o como parte de las creencias de ciertas regiones, y otras inventadas por los novelistas y libretistas de cine o diseñadores de videojuegos.

Fueron humanos mortales, pero ahora están en un estado intermedio entre la vida y la muerte, de ahí que se les llame no-muertos, revinientes o redivivos. Esta naturaleza determinaba su aspecto básico:
Entre los eslavos, griegos[4] y pueblos de Europa del este, un cadáver desenterrado era considerado vampiro si su cuerpo parecía hinchado y le salía sangre (presuntamente de sus víctimas) de la boca o la nariz. También si notaban que sus uñas, pelo y dientes eran más largos que cuando había sido enterrado e incluso poseía un aspecto más saludable de lo esperado, mostrando piel sonrosada y pocos o ningún signo de descomposición.[1] .
En Transilvania (Rumania) se consideraba que los vampiros eran flacos, pálidos, y poseían unas largas uñas y largos y puntiagudos caninos (colmillos).
En Bulgaria se les puede reconocer por poseer un solo agujero en la nariz.
Según algunas culturas, tienen la posibilidad de transformarse en insectos, murciélago, rata, lobo o en niebla. La forma más mencionada en la cultura popular es la del murciélago.
Se alimentan primordialmente de la sangre de sus víctimas aunque hay descripciones de que también son antropófagos y en algunas culturas se consideraba que la sangre no era la base de su sustento, sino el "fluido vital" humano, o la energía psíquica. Actualmente algunos autores denominan vampiros psíquicos o emocionales a los perpetradores de acoso laboral o mobbing.
No se reflejan en los espejos ni tienen sombra, tal vez como una manifestación de la carencia de un alma. Este atributo no es universal, pues por ejemplo el vampiro griego Vrykolakas/Tympanios poseía tanto sombra como reflejo, pero es muy popular gracias a novelistas como Bram Stoker que lo menciona en su novela Drácula.
No toleran el ajo. En algunas tradiciones, también pueden ser alejados con rosas silvestres.
Los vampiros por su naturaleza demoniaca no soportan los símbolos cristianos y por ello pueden ser alejados usando una cruz cristiana o con agua bendita y no pueden cruzar por terrenos consagrados como los de una iglesia.
Son indestructibles por medios convencionales y son extremadamente fuertes y rápidos pero se debilitan junto a las corrientes de agua.
Aunque en general se supone los vampiros son vulnerables a la luz del sol, en algunas culturas se decía que no solo pueden resistir la luz del sol, sino que en algunos casos podían viajar a otro pueblo y llevar allí una vida normal.
Algunas tradiciones sostienen que un vampiro no puede entrar en una casa si no es invitado por el dueño; pero que una vez es invitado puede entrar y salir a placer.
En algunas zonas de Europa del este, existe la creencia de que el vampiro es un ser lujurioso que vuelve al lecho conyugal y deja embarazada a su esposa. De esta relación nacía un niño de características especiales (que varían en cada región), que se conocía como dhampiro.
Tienen una afinidad natural con la magia, en especial con la magia negra y concretamente la necromancia, siendo capaces de dominarla con mayor facilidad que el hechicero no vampiro más diestro.


FUENTE: http://es.wikipedia.org



VAMPIRISMO HOY - HEMATOFAGIA


Hematofagia...


Ingestión de sangre propia o de extraños, con fines de placer, excitación erótica, nutrición o por rituales.


Hay un grupo importante de clubes en las grandes ciudades, donde los miembros llamados VIP (Vampire Interested People) intercambian su sangre, produciéndose mutuamente heridas o chupando vendas ensangrentadas, extraídas de quirófanos y salas de urgencias de los hospitales

Con la propagación del SIDA, se frenó un poco esta actividad, dando lugar al autovampirismo, que consiste en provocarse heridas uno mismo, para beber su propia sangre.

ORIGEN DE UN VAMPIRO

Espectro o cadáver, que para aumentar su vitalidad, debe beber sangre humana, pues es considerada como fuente de vida. La fuerza del vampiro, reside en que nadie cree en él...El primero que niega la existencia del vampiro, es el mismo vampiro.

Se pueden dividir según su origen, en tres grupos...

1.- Vampiros Involuntarios.
- Son los hijos naturales de aquellos que han sido vampiros, o personas mordidas por vampiros

2.- Vampiros incidentales.
- Son individuos que murieron prematuramente, dejando algún pendiente en esta vida (amor, odio, rencores, etc.)...los herejes, suicidas, excomulgados y otros sujetos similares.

3.- Vampiros voluntarios.
- Son los que a voluntad, son capaces de transformarse (lobos, murciélagos, niebla, perros, ratas, etc.)

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En el conjunto de creencias populares se pueden distinguir unas formas básicas, a veces complementarias entre sí, para que un ser humano se convierta en vampiro:

Por predisposición desde el nacimiento: En Rumanía tenia más posibilidades de ser un strigoi, el séptimo o duodécimo hijo cuyos hermanos mayores eran todos del mismo sexo. O tener unas marcas de nacimiento como el hueso sacro pronunciado, abundante vello corporal y haber nacido encapuchado, es decir con la cabeza envuelta en parte de la membrana placentaria, o haber ingerido parte de la misma.Entre los eslavos también tenían mayor probabilidad de convertirse en vampiros los nacidos en Sábado Santo.


Por muerte prematura o violenta: En la antigua Grecia en donde se denominaban vrykolakas o brucolacos a los así originados, al igual que entre búlgaros y eslavos, así como en ciertas culturas africanas y en Indonesia, se creía que los niños, adolescentes y en general las personas que habían tenido una muerte prematura o en circunstancias anormales, por suicidio o violencia, podían convertirse en fantasmas vagabundos o vampiros.

Por incumplimiento de rituales funerarios y religiosos: En Bulgaria y Rumania también se creía que alguien se puede convertir en vampiro después de su muerte si los que se deben ocupar de preparar y vigilar debidamente el cadáver no cumplen bien su tarea y no impiden que un animal, especialmente un perro o gato, e incluso una persona pasen a sobre el mismo. Esta creencia es similar a la de los hindúes que consideraban los espíritus o Pitrs que se encuentran a la espera de reencarnar pueden convertirse en vampiros si nadie les recuerda y realiza los rituales funerarios de rigor conocidos como shraadh y que son para facilitar su reencarnación.

Como maldición por acciones criminales o sacrílegas: En la antigua China también se creía que se convertían en vampiros ciertos criminales tradición similar a la existente entre los eslavos y los griegos quienes creían que los vampiros eran brujas o personas que se habían rebelado contra la Iglesia mientras estaban vivos, vendiendo su alma al diablo y que al morir sus cuerpos podían ser poseídos por demonios. A esta creencia ayudaron indudablemente los conceptos desarrollados por el cristianismo que, basados en la idea neoplatónica de la vida después de la muerte, fomentaron la idea de la corrupción del cuerpo y la supervivencia del alma hasta el día del Juicio Final, teniendo la posibilidad de acceder a este estado todos aquellos que murieran arrepentidos de sus pecados y que hubieran recibidos los últimos sacramentos.

Por las formas anteriores, en la Europa cristiana y especialmente entre los griegos y pueblos eslavos, todos aquellos que no fueran enterrados en tierra consagrada (en particular los suicidas y los excomulgados) y los que no hubieran recibido la extremaunción, tenían la mayor posibilidad de convertirse en espectros corpóreos vampiros o tympaniaios.

Por mordedura de un vampiro: Según casi todas las tradiciones, especialmente entre los eslavos, aquella persona que moría después de ser mordida por un vampiro se convertiría a su vez en uno. Los escritores ocultistas aducen que esta manera sólo es posible si hay aceptación por parte de la víctima. Los autores de literatura de ficción le han dado a esta manera una connotación sexual muy intensa, siendo muy atractiva para sus propósitos dramáticos.



FUENTE:http://es.wikipedia.org

PROTECCIÓN CONTRA UN VAMPIRO


Prácticas preventivas


Existen muchos ritos tradicionales para evitar que un muerto se convirtiera en un vampiro. Entre los celtas el enterrar el cuerpo cabeza abajo era una de las más extendidas, como también colocar hoces o guadañas cerca de la tumba, para evitar que los demonios poseyeran el cuerpo o para apaciguar al muerto y que este no se levantara de su ataúd. Con igual propósito se acostumbraba cortar los tendones de las rodillas.

En el folclore de la Grecia moderna se pone una cruz de cera y una pieza de cerámica con la inscripción "Jesucristo conquista" sobre el pecho del cadáver para evitar que se convierta en vampiro o vrykolakas.

En Europa Oriental, era frecuente introducir un diente de ajo en la boca, y a veces en los nueve orificios corporales, de los muertos así como atravesárles el corazón con un objeto cortopunzante, antes de inhumarlos y en las regiones sajonas de Alemania, se colocaba un limón en la boca del sospechoso de ser un vampiro.

Otros métodos que se practicaban comúnmente en Europa incluían esparcir semillas o arena en la tierra de una tumba sospechosa de contener a un vampiro para mantener al vampiro ocupado durante toda la noche contando los granos caídos.


Historias chinas similares relatan que si un vampiro se encontraba con un saco de arroz, tendría que contar todos los granos uno a uno; es una temática que se puede encontrar en los relatos del subcontinente indio, así como en Sudamérica, sobre brujas y otros tipos de espíritus malignos o traviesos.

Talismanes, sustancias y objetos protectores


Variados objetos y sustancias son mencionados en las leyendas sobre vampiros por su efecto apotropaico, es decir por tener la propiedad de alejarlos o destruirlos, como el ajo o el azufre, así como un crucifijo, un rosario, o agua bendita. Los objetos varían de región en región; se dice que una rama de rosa silvestre o de espino puede dañar al vampiro y en Europa, esparcir semillas de mostaza en el tejado se decía que los mantiene alejados.

Aunque no se consideran como un objeto de protección, debido a que no se reflejan en ellos los espejos han sido utilizados para alejar a los vampiros cuando se situaban en una puerta, mirando hacia afuera.

FUENTE: http://es.wikipedia.org

DESTRUCCIÓN DE UN VAMPIRO

En los Balcanes, existía el cazador de vampiros que podía ser un religioso o un dhampiro que según la tradición gitana es el hijo o descendiente de un vampiro con el poder de detectarlos, aunque fueran invisibles y destruirlos. Hasta principios del siglo XX, eran ofrecidos a los viajeros que iban a visitar Europa del este en particular, unos estuches o "kits" con las herramientas tradicionales para destruir vampiros y que ahora son propiedad de ciertos museos de curiosidades o de coleccionistas aficionados a lo esotérico.

Métodos:

Clavar una estaca en el corazón de los cadáveres sospechosos de ser vampiros es el método más citado, particularmente en las culturas eslavas del sur. El fresno era la madera preferida en Rusia y en los estados bálticos, el espino en Serbia, y el roble en la región de Silesia. La estaca solía clavarse apuntando a la boca en Rusia y en el norte de Alemania, o al estómago en el noreste de Serbia. Atravesar la piel del pecho era una manera de "desinflar" al vampiro hinchado; es similar al acto de enterrar objetos afilados, como hoces, junto al cadáver, de forma que penetrara en la piel si el cuerpo se hinchaba lo suficiente mientras el cuerpo se transformaba en un no-muerto.
Clavar la cabeza, el cuerpo o las ropas del vampiro para evitar que se alzara. Los gitanos clavaban agujas de hierro y acero en el corazón del cadáver y colocaban pequeños fragmentos de acero dentro de la boca, sobre los ojos, en las orejas y entre los dedos durante el entierro. También introducían espino en el calcetín del muerto, o le clavaban una estaca de espino en las piernas.
La decapitación era el método preferido en las áreas germanas y eslavas del oeste, enterrando la cabeza junto a los pies, tras las nalgas o alejada del cuerpo. Este acto se veía como un modo de acelerar la marcha del alma, que, en algunas culturas, se creía que permanecía en el cuerpo.
La incineración completa del cadáver y rociar agua hirviendo sobre la tumba eran medidas adicionales frecuentes. También , sobre todo en casos recalcitrantes, se desmembraba el cuerpo y se quemaban las partes, se mezclaba las cenizas con agua y se suministraban a los familiares a modo de cura.
Repetir el funeral, rociando agua bendita sobre el cadáver, o con un exorcismo era una medida frecuente en los Balcanes.
Disparar una bala a través del ataúd, y colocar un ajo en el interior de la boca, eran precauciones que se tomaban en Rumania hasta una época tan reciente como el siglo XIX.


FUENTE: http://es.wikipedia.org

EL VAMPIRISMO Y LA MEDICINA 1 - LA PESTE





Convendría hacer una recapitulación sobre las posibles explicaciones sobre el fenómeno del vampirismo. La medicina ha intentado esclarecer la imagen del vampiro, no del cinematográfico (que ha sido muy desvirtuada y ha ido sumando nuevas características, a cada cual más sorprendente, según la voluntad de los guionistas o directores), si no del vampiro folklórico que inauguró el tema.
Centrémonos entonces en el estudio médico del vampirismo:
Deberíamos empezar por una explicación tan simple y, a la vez, tan compleja y verosímil como fueron las epidemias de peste (enfermedad infecciosa producida por la "Yersinia pestis", transmitida por las pulgas de las ratas y otros roedores) que convirtieron en endémico al vampirismo. Curiosamente este fenómeno se refleja en obras cinematográficas como el "Nosferatu" de Murnau o de Herzog.
Durante el siglo XIV, especialmente en Prusia oriental, Silesia y Bohemia, para evitar el contagio, las víctimas de la enfermedad eran enterradas rápidamente sin constatar la muerte clínica. Muchos de ellos sufrieron por ello una larga y atroz agonía, infligiéndose heridas en su intento de escapar de su cárcel de madera. No es de extrañar, por tanto, que al abrir los ataúdes se encontraran al cadáver conservado y con manchas de sangre, lo que a falta de una explicación mejor estimularía la imaginación supersticiosa de las gentes atribuyéndoles una condición de vampiros, y que los ingleses denominaron de una forma más o menos técnica como cadáver sanguisugus.
A esta creencia ayudó indudablemente los conceptos desarrollados por el cristianismo que, basados en la idea neoplatónica de la vida después de la muerte, fomentaron la idea de la corrupción del cuerpo y la supervivencia del alma hasta el día del Juicio Final, teniendo la posibilidad de acceder a este estado todos aquellos que murieran arrepentidos de sus pecados y que hubieran recibidos los últimos sacramentos. Con esta fórmula, todos aquellos que no fueran enterrados en tierra consagrada (especialmente los suicidas y los excomulgados) y los que no hubieran recibido la extramaunción, podrían convertirse en espectros corpóreos o vampiros.

EL VAMPIRISMO Y LA MEDICINA 2 - PORFIRIA



Existe también otra enfermedad, no infecciosa si no hereditaria, que clásicamente se ha alzado con el título de "enfermedad de los vampiros" y que, aunque curiosa y merecedora de estudio, no creemos que explique las formas epidémicas del vampirismo ya que es muy poco frecuente, existiendo hoy en día cerca de 250 casos diagnosticados con seguridad (aunque es posible que muchos estén en el archiconocido "cajón de sastre" de los médicos). Hablamos de la porfiria, especialmente en su manifestación más amplia, la llamada porfiria eritropoyética congénita o enfermedad de Günther en honor de su descriptor.
Las porfirias se producen por errores del metabolismo de las porfirinas, pigmentos precursores de la hemoglobina (ya que forman parte del grupo Hemo de la misma) que se encarga del transporte de oxígeno en la sangre y le da su característico color rojo. Un defecto en el ADN produce una alteración de la actividad enzimática encargada de producir las porfirinas, incrementando su velocidad de formación y produciendo una acumulación excesiva de las mismas.
El depósito de porfirinas en la piel sería causa de una de las características principales que se atribuyen a los vampiros, ya que provoca una hipersensibilidad a ciertas radiaciones del espectro solar (las de 400 nm de longitud de onda y en menor grado las de 500 a 600 nm), lo que desencadena un proceso de producción de peróxidos que, al liberar oxígeno atómico en los tejidos, provoca la destrucción celular. Esta exquisita fotosensibilidad hace que la exposición a la luz solar origine un fuerte enrrojecimiento cutáneo, con formación de ampollas que se infectan fácilmente y forman erosiones y úlceras que al cicatrizar dejan marcas y deformaciones en la zona afectada; la piel se agrieta y con la exposición solar es frecuente que sangre con facilidad.
Por otro lado, la clásica "facies vampírica" se explicaría cuando las lesiones faciales son extensas y por su carácter recidivante se vuelven mutilantes, destruyendo los labios (que dejan la dentadura al descubierto, aparentando ser los dientes de mayor tamaño que el normal), así como los cartílagos de la nariz (mostrando frontalmente los agujeros nasales) o los auriculares (dando ocasionalmente un aspecto puntiagudo a las orejas). Al acumularse las porfirinas, los ojos pueden aparecer de color rojizo así como los dientes (donde aparece la llamada eritrodoncia por el depósito porfirínico en la dentina).
Por otra parte, los defectos en la producción de hemoglobina da lugar a un cuadro de anemia hemolítica con toda la sintomatología características de las anemias, siendo llamativa la palidez general tal y como presenta la imagen clásica del vampiro. Un tratamiento habitual son las transfusiones de sangre o del grupo Hemo, que no sólo mejoran la anemia sino que frenan la producción de porfirinas; muchos han alegado que por esa razón los vampiros ansían la sangre, pero aunque antiguamente la terapéutica médica para las anemias incluía beber sangre de otros animales, lo cierto es que los jugos digestivos la destruirían (y mucha sangre tendrían que ingerir para que pudiera absorberse una mínima parte del grupo Hemo)
Para completar el cuadro, el organismo actúa y en un intento de proteger la piel del sol, desarrolla un hirsutismo o desarrollo anormal del vello en la frente, pómulos y extremidades, afectando a zonas tan poco habituales como las palmas de las manos (característica que Bram Stoker narra en su novela al describir por primera vez al conde Drácula).
Existe un dato muy curioso y que anima mucho a los amantes de las explicaciones vampíricas. Nos referimos al efecto que tiene el ajo para ahuyentar a los vampiros; el ajo ha sido casi un estandarte, junto al limón, para los defensores de la medicina natural, ya que le atribuyen propiedades antisépticas, antiparasitarias, expectorantes o hipotensivas. En 1978 se expuso a la comunidad científica que algunos extractos del ajo producirían un bloqueo de la coagulación de la sangre al inhibir la agregación plaquetaria; por otra parte, el grupo Hemo que forma parte del citocromo P-450 podría ser destruído por uno de los elementos del ajo, el alquildisulfuro. Quizá por ello, los vampiros porfíricos huirían de él, pues su ingesta u olor podría agravar rápidamente su estado de salud.
Este tipo de porfiria no trastorna, curiosamente, la sensación de bienestar del enfermo, aunque por el tipo de vida al que se encuentra sometido es frecuente que altere las facultades mentales, lo que podría explicar las obsesiones y crueldades que se atribuyen a los vampiros.
Aunque la teoría porfírica del vampirismo no explica bien las epidemias de vampiros, se ha intentado acercar al mito en base a la suposición de que al darse antiguamente entre clases nobles (donde era frecuente el derecho de pernada feudal) sería de suponer una diversificación del material genético del afectado de porfiria entre el pueblo llano, por lo que se podrían producir varios casos en un mismo periodo y con relativa frecuencia, explicando además los casos de vampirización dados en el entorno familiar del supuesto vampiro original. Por otra parte, entre las diversas variedades de la porfiria (especialmente en las variedades aguda intermitente, variegata y coproporfiria) puede desencadenarse una crisis por la ingesta de determinados medicamentos como los anticonceptivos, el diazepam, el fenobarbital, la metoclopramida (entre otros muchos más) o, más especialmente en el tema que nos ocupa, por la toma de alcohol o incluso por el estres intenso (situación que se crearía con relativa facilidad en el ámbito supersticioso y aterrador de la creencia en los ataques vampíricos).

EL VAMPIRISMO Y LA MEDICINA 3 - ANEMIA, ANTRAX, CARBUNCO



Un dato importante a remarcar fue la creencia en la afectación de los vecinos y familiares allegados al presunto vampiro. Las víctimas del vampiro presentaban una severa palidez acompañada de intensa fatiga, cansancio y respiración entrecortada. Este fenómeno tiene una sencilla explicación si pensamos en una enfermedad clásica, la anemia, un déficit en la cantidad o calidad de los glóbulos rojos de la sangre encargados de transportar el oxígeno a todo el cuerpo.
Aunque casi siempre se atribuía a la pérdida de sangre, lo cierto es que en esa época era frecuente la desnutrición (incrementada en periodos de epidemias), cuando no por ayunos con motivaciones religiosas que tenían el objetivo de purgar los pecados y verse libre del peligro de la peste.
Aunque pensamos que es una explicación traída algo por los pelos, también hay quien ha querido ver en los enfermos de antrax o carbunco (enfermedad muy contagiosa de los animales producida por el "Bacillus anthracis" y que puede transmitirse al hombre, capaz de crear gravísimas epidemias) la sintomatología de la persona atacado por los vampiros. En este caso los afectados presentan fiebre alta, sed intensa, convulsiones, afectación respiratoria y alucinaciones que se atribuyen a la falta de oxígeno, por lo que la sensación de asfixia por parte de la víctima podía ser expresada como el estrangulamiento a manos de un vampiro.

EL VAMPIRISMO Y LA MEDICINA 4 - LA RABIA



Existe una enfermedad infecciosa que lo explicaría mejor, especialmente cuando el auge del vampirismo coincidió con epidemias de este tipo en las regiones balcánicas durante los siglos XVI y XVII, siendo la más importante la ocurrida en Hungría entre 1721 y 1728. Nos referimos a la rabia, una enfermedad producida por un "virus RNA" de la familia rabdoviridae que se transmite de los animales a los humanos. Hay que destacar que muchos de los animales que han sido relacionados con los vampiros son portadores habituales de la enfermedad: perros, lobos y, cómo no, murciélagos. Puntualicemos también que un dato que nos hace pensar en ello es que un médico anónimo ya defendió en 1733 que el vampirismo era una enfermedad contagiosa de una naturaleza parecida a la que sobreviene tras la mordedura de un perro rabioso...
El hecho de que la mordedura de un vampiro convirtiera a la víctima en otro vampiro, quedaría explicado por el método habitual de transmisión de la enfermedad. Además, el largo periodo de incubación (habitualmente entre 1 y 3 meses), la sensación anormal expresada como parestesias o dolor en la zona de mordedura, y la sintomatología inespecífica inicial (fiebre, pérdida de apetito, fatiga, depresión, temor, ansiedad y sueños angustiosos) ayudarían a creer en una progresiva transformación de una persona al estado vampírico.
La rabia puede manifestarse en un bajo porcentaje de casos como "rabia paralítica", aunque lo más frecuente es la llamada "rabia furiosa", con una sintomatología extrapolable a lo que se dice sobre los vampiros. Aquí se desarrolla un cuadro de encefalitis, con una predilección del virus por afectar al sistema límbico (importante en el control de las emociones y la conducta), siendo frecuente la inquietud y agitación creciente que puede llegar hasta la agresividad, insomnio persistente con alteración del ritmo del sueño y modificaciones de la conducta sexual que suele expresarse como hipersexualidad.
Son frecuentes los espasmos musculares que afectan al área facial, faríngea y laríngea, favoreciendo que el paciente emita sonidos roncos y ahogados, y que se produzca una retracción de los labios de forma que asoman los dientes como si fuera un animal. También presentan una exaltación de los reflejos, originando accesos de furor maníaco frente a pequeños estímulos, como son los leves contactos, las corrientes de aire, la luz, los ruídos, ciertos olores o a excitaciones mínimas como ver su imagen reflejada en un espejo; más característica es la reacción frente al agua provocando la hidrofobia, nombre por el cual se conoce también a esta enfermedad, que origina un fuerte espasmo faríngeo que origina intensos dolores al intentar tragar agua o simplemente con su visión (¿sería extrapolable al agua bendita?); igualmente a veces presentan problemas para tragar su propia saliva, por lo que gotea por su boca formando espumarrajos. Las pesadillas y las alucinaciones también suelen estar presentes en este tipo de cuadro florido de la rabia.

EL VAMPIRISMO Y LA MEDICINA 5 - PSIQUIATRÍA

Finalmente deberíamos destacar un origen etiológico del mito. Hablamos de las enfermedades mentales.
Ya hemos hablado de las crisis neuropsiquiátricas que pueden aparecer tanto en la rabia como en la porfiria, pero en este apartado nos ceñiremos específicamente a la
patología psiquiátrica .

El Vampirismo es una enfermedad mental caracterizada por la excitación sexual asociada con una necesidad compulsiva de ver, sentir o ingerir la sangre existiendo o no el autoengaño creencial de ser un vampiro.
Es un tipo de
parafilia poco común. Algunos autores la consideran una variación de la necrofilia. También consideran que es una forma de sadismo ya que estos individuos chupan la sangre de las heridas que ocasionan a sus víctimas en su arrebato sexual.

También se la puede incluir como un tipo de
Fetichismo sexual pues consiste en la excitación erótica o la facilitación y el logro del orgasmo a través de una sustancia o parte del cuerpo en particular, es decir de la sangre como fetiche.

Muchos pacientes con este trastorno han sido diagnosticados por psiquiatras o psicólogos como
psicóticos o esquizofrénicos, aunque otros han propuesto que se definan estos casos como parte de una enfermedad particular con signos, síntomas y patogenia propios que han denominado como Síndrome de Renfield.

Algunos pacientes niegan el carácter erótico o la connotación sexual de la experiencia de ingerir sangre, atribuyendo, en forma delirante, su conducta a la necesidad de mantenerse vitales y activos únicamente a partir de la sangre, rasgo que algunos psiquiatras señalan como síntoma de esquizofrenia de tipo residual o de tipo indiferenciado.

En ciertos casos de vampirismo grupal no violento, con donadores pasivos voluntarios, el diagnóstico más adecuado sería el de
sadomasoquismo


Se debe distinguir de comportamientos sociopáticos y rituales sangrientos que caracterizan a algunas sectas religiosas, como por ejemplo los seguidores de la diosa Kali en la India.

Es de destacar que la psiquiatría se ha interesado por estos casos de conducta anormal donde hay una necesidad compulsiva de sentir o ingerir la sangre, existiendo o no el autoengaño creencial de ser un vampiro. Muchos han sido diagnosticados como psicóticos o esquizofrénicos, aunque otros han definido su enfermedad como lo que podría encuadrarse en el llamado "vampirismo clínico" y que se ha intentado renombrar como Síndrome de Rensfield, en referencia al personaje enfermo mental y siervo de Drácula que aparece en la obra de Stoker, un comedor compulsivo de moscas y arañas cuyo fin era el de absorberles su fuerza vital.

Pese a que este síndrome no está establecido ni aceptado completamente por el mundo médico, el psicólogo Richard Noll, en su libro "Bizarre Diseases of the Mind" (1990), dice que suele producirse con mayor frecuencia en los varones, e intenta establecer una serie de fases en su desarrollo:

1) Infancia: el primer estadío suele producirse durante la infancia, cuando el niño se ve involucrado en un incidente sangriento en el que descubre la excitación de la sangre;

2) Autovampirismo: donde descubre el placer que le provoca la visión o el sabor de su propia sangre;

3) Zoofagia: donde pasan a probar la sangre de animales, siendo especialmente atraídos por los denominados animales de compañía; y

4) Vampirismo clínico: es el estado más avanzado del síndrome, en el que pasa a ingerir voluntariamente la sangre de otros seres humanos mordiendo a las víctimas por placer, lo que les proporciona una enorme satisfacción hasta llegar al éxtasis, ya que el sabor de la sangre actúa para ellos como si fuera una droga.

PERSONAJES RELACIONADOS AL VAMPIRISMO


La historia nos ha dejado una serie de personajes a los que se le ha atribuido una atracción patológica por la sangre humana, personajes reales cuyas actividades inspiraron la figura del vampiro mítico en el folclore contemporáneo, sobre todo el alimentado por la imaginación de novelistas.

Vlad Draculea

También conocido como Vlad III o Vlad Tepes, es un noble héroe nacional rumano que en el siglo XV luchó contra la invasión de los otomanos, famoso por la fiereza y crueldad de sus métodos y es el personaje que inspiró la novela "Drácula" de Bram Stoker.
Draculea significa hijo de Dracul que a su vez significa el dragón y que era un título del voivoda (príncipe) valaquio -la idea de que era transilvano es aportación de Bram Stoker- Vlad II Dracul, caballero de la Orden del Dragón, y padre de Vlad III, que es apodado Tepes ("Empalador" en rumano) por su método más famoso para escarmentar a su enemigos. Debido a su capacidad para expulsar a los turcos de Valaquia, por lo cual vivió en constante estado de guerra durante 1431 y 1476, y liberar la comarca de la delincuencia, se le considera un héroe nacional en Rumania y el salvador de Europa pues Valaquia junto con la vecina Transilvania, constituyen la puerta meridional de Europa que todo invasor procedente de Asia, tenía que pasar obligatoriamente si intentaba conquistar por el sur las fértiles llanuras del continente europeo. Michel Beheim, juglar germánico, súbdito del rey húngaro Matías Corvino, en cuya corte se refugió Vlad cuando tuvo que huir de su natal Valaquia, compuso en 1463 una canción con el título Von ainem wutrich der hies Trakle waida von der Walachei donde relataba la historia de Vlad Draculea.
La leyenda siniestra de Draculea, pudo surgir como mínimo desde 1460, cuando sus enemigos en el exterior y en el interior estaban convencidos de que Vlad disponía de poderes necrománticos, pues sólo así podía explicarse sus victorias militares. Pero en el siglo XX su figura ha tratado de ser reinvindicada.

Condesa Elizabeth Báthory

Llamada "La Condesa Sangrienta", este personaje vivió entre los siglos XVI y XVII e inspiró a Sheridan Le Fanu para crear en 1872 a la protagonista de su famosa narración Carmilla.

Elizabeth, perteneciente a la alta aristocracia húngara y famosa en su época en Europa por su belleza, fue acusada de secuestrar en su castillo de Cachtice (en la actual Eslovaquia), a numerosas jóvenes doncellas vírgenes, nobles y campesinas, a quienes torturaba y desangraba hasta la muerte para obtener así sangre que usaba en sus baños y bebía (aunque esto último no se comprobara en el proceso), como parte de prácticas de magia negra en que era asistida por un séquito de brujas, bajo la creencia de que así se conservaría bella y lozana. Después de un corto proceso, ordenado e impulsado por el emperador Matias II y el palatinado, que finalizó el 7 de enero de 1611, mientras sus cómplices fueron torturadas y condenadas a pena de muerte en la hoguera, a Elizabeth por su condición aristocrática y la importancia política de su estirpe solo la condenaron a vivir emparedada en sus aposentos que fueron sellados para siempre y en los cuales uno de sus carceleros la encontró muerta en agosto de 1614.
En la actualidad se cuestiona la verdadera magnitud de sus crímenes, así como la validez o exactitud de las acusaciones y el carácter político de su proceso, cuyos archivos se conservan aún y son la fuente primaria de lo que se ha escrito sobre ella; pero en todo caso la condesa Báthory es una referencia ineludible en los estudios sobre el mito europeo del vampiro pues su historia se entremezcla con las leyendas relacionadas con el mismo.



Henry Fitzroy

El personaje real fue el conde de Nottingham y duque de Richmond y Somerset, un hijo bastardo de Enrique VIII, que murió a los 17 años, posiblemente de tuberculosis y aunque su muerte no está esclarecida y no hay referencias históricas a actividades criminales o a vampirismo, inspiró a la escritora Tanya Huff el personaje del mismo nombre, un vampiro "bueno" que escribe novelas y se convierte en detective, como protagonista de La saga de la sangre (Blood Ties), novelas convertidas en serie de televisión.









Gilles de Rais

Este aristócrata francés del siglo XV, que luchó en los años finales de la Guerra de los Cien Años junto a Juana de Arco, buscando en la sangre el secreto de la piedra filosofal torturó y dio muerte a unos 300 niños durante 8 años hasta que en el año 1440 fue capturado, procesado y ejecutado.
















Peter Kürten

Este alemán, más conocido como "El Vampiro de Düsseldorf", inició sus actividades muy joven, torturando y matando a animales. A los cinco años intentó ahogar a un compañero mientras jugaban en una embarcación y a los nueve años preparó un accidente en el que murieron dos muchachos. Pese a sus maneras apacibles y su aspecto imperturbable y pese a ser considerado por sus vecinos como una persona seria, honesta y amable, fue condenado por diversos delitos como robo, asalto o deserción de sus obligaciones militares. Su primer homicidio, una niña de ocho años, tuvo lugar en 1913, y al final de su vida fue acusado de nueve asesinatos y siete intentos de asesinato. Murió sin arrepentirse de sus actos y sin sufrir remordimientos por ellos. Su pasión por la sangre le hizo decir antes de ser guillotinado: "Después de que me decapiten, podré oír por un momento el sonido de mi propia sangre al correr por mi cuello. Ese será el placer para terminar con todos los placeres". Esta historia fue llevada al cine como "M, el vampiro de Düsseldorf" de Fritz Lang (1931), donde Peter Lorre hacía una magnífica interpretación del asesino.


Fritz Haarmann

Apodado el "El Vampiro de Hannover" este alemán asesinó a principios del siglo XX a por lo menos 27 varones adolescentes, a los cuales confesó luego haber seccionado la carótida con un mordisco, antes de ser descubierto en 1925 cuando fue juzgado y ejecutado mediante decapitación.









Bela Kisz

Inició sus actividades en 1912 a raíz de la infidelidad de su joven esposa. Este húngaro fue descubierto cuando se fue a la guerra y dos años después, en 1916 cuando no volvió, se le supuso muerto. Al entrar las autoridades en sus propiedades descubrieron dos barriles metálicos con los cuerpos de su mujer y su vecina. Posteriormente, encontraron otros diecisiete barriles más con otras tantas mujeres en su interior que habían sido estranguladas; además, presentaban unas heridas en el cuello y no se halló ni una gota de sangre en sus cuerpos. Bela Kisz nunca fue encontrado, y se le consideró un desaparecido de la guerra aunque existe la sospecha que desertó de las filas y luego se alistó en la Legión Extranjera o emigró a América.

Diversos asesinos, particularmente los asesinos en serie, han sido descritos como vampiros por sus acciones criminales explicadas así partir de una atracción por la sangre, aunque en el caso de algunos de ellos es difícil clasificarlos dada la diversidad de sus acciones perversas y posiblemente los móviles o causas fueron primordialmente otro tipo de trastornos mentales y la codicia.
Se puede citar a Enriqueta Martí, proxeneta de pedófilos y bruja, que en la Barcelona de principios del siglo XX fue procesada por secuestró y asesinato de niños para extraerles la grasa y la sangre, con el fin de elaborar menjurjes que vendía con éxito, supuestamente para curar la tuberculosis. También se debe mencionar a Martin Dumollard, quien mató a varias mujeres en Francia en 1861 para robar sus pertenencias; posiblemente las violó pero en el proceso no hubo mención ni suposición de que bebiera su sangre. En Francia en 1871 la policía capturó al empleado de una carnicería llamado Eusebius Pieygdagnelle quien confesó el asesinato de siete personas impulsado por su obsesión por la sangre.

Otros muchos asesinos han sido definidos como vampiros por su atracción por la sangre. Brevemente podríamos citar a Martin Dumollard que mató a varias mujeres en Francia en 1861 y se bebió su sangre. También en Francia en 1878 Joseph Vacher, que mató a varias personas a lo largo del país, cometiendo actos de canibalismo y necrofilia. Dicen que se bebió la sangre de una docena de sus víctimas, pero no hay certeza de que practicara específicamente el vampirismo.
En Italia Vincenzo Verzenia asesinó a dos mujeres para beber su sangre y Eusebius Pleydagnelle mató a seis mujeres por el mismo motivo. En Polonia Stanislav Modziellewski y Juan Koltrun (1892), el llamado "Vampiro de Podlaski", obtuvieron fama porque bebieron la sangre de sus víctimas. El argentino Florencio Roque Fernandez. En la década de los 70 fueron descubiertos el milanés Rantao Antonio Cirillo y Richard Trenton Chase, "El Vampiro de Sacramento", que según dijo necesitaba beber sangre para renovar la suya. La californiana Deborah Finch en 1992 que confesó haber ingerido la sangre de su víctima al cual apuñalo en el cuello tras un supuesto pacto suicida. John Brennan Crutchley ingeniero informático de 39 años, sospechoso de ser autor de varios asesinatos sangrientos sin resolver, fue atrapado en 1985 cuando su última victima a la que mantenía prisionera para poder beber su sangre poco a poco, logró escapar después de ser torturada y desangrada.
Marcello de Andrade que mató en 1991 a 14 jóvenes en Río de Janeiro para rejuvenecerse con su sangre. Tenemos a Magdalena Solís, una mujer mexicana que desarrolló una psicosis teológica al creerse una diosa y organizó un culto pseudoreligioso y orgiástico con sacrificios humanos que terminaban bebiéndose la sangre de sus víctimas. James Riva, que fascinado por los vampiros desde los 13 años, bajo la convicción de ser un vampiro de 700 años,mató a su abuela en 1980 para beber su sangre como método defensivo, pues creía que era una vampira que se alimentaba de él mientras dormía...


Por desgracia la lista es larga y podríamos continuar con el famoso Fiedrich Haarman "El Vampiro de Hannover" y seguir con Wayne Boden "El Vampiro Violador", Nicolas Claux "El Vampiro de París", etc... así como otros que han sido apodados vulgarmente por la gente o mayormente por los medios de comunicación como "vampiros" o "dráculas"...

Han existido también fraudes vampíricos en los asesinos en serie; el ejemplo más llamativo es el de John George Haigh, apodado como "El Vampiro de Londres", que utilizó la imagen del vampiro para crear el terror en la mente de las personas y, pese a que no se encontraron evidencias de que bebiera la sangre de sus víctimas ni de que actuara bajo ningún tipo de compulsión por ella, alegó el vampirismo para que le declararan incapacitado mental cuando lo arrestaron en 1949.

Allan Menzies

No debemos olvidarnos de destacar a un "vampiro" que surgió recientemente influenciado de forma directa por el cine. Hablamos de Allan Menzies, un joven escocés de 22 años adicto al cine y que se obsesionó con la película "Queen of the Dammed" ("La Reina de los Condenados") de Michael Rymer (2002), basada en la novela homónima de Anne Rice. Según declaró posteriormente a su detención tras matar a Thomas McKendrick (un amigo de 21 años que le facilitó la película por primera vez), vio la película más de cien veces durante ese mes y al final hizo un pacto con Akasha, la vampiresa interpretada por la fallecida cantante estadounidense Aaliyah, para que le convirtiera en inmortal si mataba a alguien. Cuando un día su amigo se burló e hizo comentarios sexuales sobre la actriz, Allan se abalanzó sobre él, le asestó 42 puñaladas y le destrozó la cabeza con más de 10 martillazos; finalmente se bebió su sangre y se comió parte de su cerebro. Durante el juicio no se mostró arrepentido en ningún momento e insistía en haberse convertido en un vampiro inmortal; el juez dictó sentencia el año 2003 condenándolo a cumplir al menos 18 años en prisión sin posibilidad de salir en libertad condicional, opinando que era "un demonio, violento y altamente peligroso, no apto para estar en libertad". Este individuo apareció muerto en su celda dándose la noticia el 15 de noviembre de 2004. Se cree que se quitó la vida.

FUENTE: http://es.wikipedia.org
FOTOS DE LA WEB (créditos a quien corresponda)


VAMPIROS -CUARTO MILENIO - PARTE 1

VAMPIROS - CUARTO MILENIO - PARTE 2

VAMPIROS - CUARTO MILENIO - PARTE 3

SECRETOS DE LOS VAMPIROS CAPÍTULO 1 1/5


Los vampiros... ¿se trata de una verdad o de un mito?. Desde que Bram Stocker publicó por primera vez su novela "Dracúla" en 1897, el vampiro más famoso del mundo ha hecho su aparición en 44 idiomas. Cuando se pronuncia la palabra vampiro, casi todo el mundo piensa inmediatamente en el mítico Conde Dracúla. Sin embargo, nuestros expertos, nos recuerdan que el mito del vampiro es mucho más antiguo y que se extendió desde Atenas hasta Beijing casi mil años antes de la leyenda de Transilvania que la mayoría de nosotros conoce. Este documental especial, examinará la historia de la leyenda del vampiro alrededor del mundo y en diferentes culturas.